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Categorías Relatos

TODOS LOS RELATOS (ordenados por fecha de presentación)

 
Cena en Familia
29 votos
 
David García Pérez
 

Ya no faltaba nada para la cena. Papá se encargo de cocinar la carne en la barbacoa de leña. Mi hermano traía la bebida, leche de coco bien fresquita, y mientras, yo preparé la mesa con los primeros utensilios que encontré. Mi padre nos sirvió a la para que caía un precioso atardecer en aquella paradisíaca isla de arena blanca y agua cristalina. Lomo, costillar, pierna, oreja, intestinos... Nos lo comimos todo, incluso el tuétano de los huesos. La verdad es que, hasta en la carne, se puede apreciar el amor de una madre.,
 
 
 
imposibilidad efímera
115 votos
 
María Martínez Moreo
 

Los recuerdos me atan, estoy aprisionada por mis memorias. Mis recuerdos revolotean por mi cabeza creando más preguntas de las que puedo responder. Las cuerdas tiran de mí, me aprietan y me arrastran a recovecos de mi mente los cuales no estoy preparada para visitar. No puedo olvidar, no puedo permitirme olvidar porque olvidar me haría desaparecer.,
 
 
 
Búhos
11 votos
 
Nayara Solano Jiménez
 

No es que esté obligada a permanecer despierta; simplemente encuentro más inspiradoras, estimulantes y mágicas las horas de la noche. Nos llaman "búhos" o simplemente "noctámbulos", somos de los que vivimos despiertos pasada la media noche y en ocasiones sentimos la necesidad de vivir al límite quedándonos levantados justo antes del amanecer, presenciando como la Luna y sus estrellas nacen para desaparecer y el silencio quien es el protagonista, al salir el Sol, ya no lo es.
 
 
 
Ángel de la Noche.
6 votos
 
David García Pérez
 

"Esas alas de plástico tenían que servir para volar ¿Qué otra función podían tener?" Era la pregunta que siempre rondaba su cabeza, tanto era así, que ya se había convencido a sí misma de que no existía otra respuesta. Casi sin pensarlo, se limpio la mezcla de cerveza, sudor y purpurina que bañaba su cuerpo, guardó todos los billetes que habían repartidos por su lencería blanca y comenzó a caer en picado del segundo piso de aquella casa de citas.
 
 
 
Espejito
0 votos
 
Maite Muñoz Rial
 

La gente pasa y se me queda mirando, ¿Me estás convirtiendo en espejo, rubita? o ¿Me has dejado tan mal que se vuelven locos al verme?
 
 
 
tú o yo
0 votos
 
Maite Muñoz Rial
 

Sí mi respiración se condensa más que tus besos en mi cuello, ¿me estoy volviendo loco?

Si me acuerdo de los besos que no me das todas las noches, ¿me estoy volviendo loco?

Si te encuentro en cada luz fundida de la ciudad, ¿me estoy volviendo loco?

Eres tú la medicina, ¿no?


 
 
 
20
0 votos
 
Maite Muñoz Rial
 

Con 20 palabras podría definirte:
Había que tener precaución contigo, siempre fuiste demasiado valiente para admitirlo, pero bailabas a mi compás como si nada importase.
 
 
 
Libro
0 votos
 
Maite Muñoz Rial
 

Hazme caso de una vez. Nunca pido nada, solo... que no mates al protagonista o que no dejes final abierto, colarme un poco en tu mirada y otro poco en tu cabeza. Nos estamos pasando del presupuesto estipulado. Se supone que me ibas a costar un par de noches sin dormir hasta acabarte y de momento ya te has llevado un par de costillas y un trozo de esternón. No puedo acabarte por que me da miedo que no vuelvas.
No nos viene nada bien pero joder, que bonito estás cuando te leo.
 
 
 
Regina, no eras tú, era yo.
20 votos
 
Maite Muñoz Rial
 

Que tonto fui, me dejé convencer y a ti seguro que ya no te duele. Lo teníamos todo. Nos entendíamos, a veces parecía que no, pero nos queríamos, nos teníamos, tu familia me adoraba y la mía... bueno empezaba a hacerlo contigo, íbamos demasiado rápido para lo lento que iba alrededor, y quizá eso fue lo que falló aunque la verdad es que si a día de hoy me preguntan que fue lo que no funcionaba, diría que yo.
 
 
 
Quiero
1 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

Quiero hacer poesía con tus labios y cuadros con tu mirada, música para tus oídos y sonatas con tus palabras. Quiero convertir el tal vez en una realidad. Nuestros momentos en capítulos para escribir un libro sin fin. Que me digas cuánto me quieres aunque no hayamos sido nada, pero que no se quede en un ojalá. No quiero que te conformes con un pensamiento de lo que pudo ser y nunca fue o será. Porque si no puedo estar contigo en esta vida que vengan mil veces las parcas que en mil vidas te querré más.
 
 
 
Recuérdame
13 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

Recuérdame cuando esté dormida y no pueda levantarme más, cuando el sol se ponga y la luz se vaya de nuestros corazones o cuando suene nuestra canción en la radio. Recuérdame cuando estés leyendo mi libro favorito, y no puedas ver porque las lágrimas te nublan el final. Recuérdame cuando pases por nuestro banco, donde nos solíamos sentar y tú me mirabas como si fuera lo mejor que te ha pasado en la vida. Pero por favor, hagas lo que hagas, no me olvides. Recuérdame.
 
 
 
Cuéntame una historia
1 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

Susurros, lamentos, agonías, canciones, pensamientos, poesía… Tu voz vaga por cada rincón de mi mente y la llena de dulces y falsas fantasías. Fotos, viajes, anécdotas, vídeos… Mis ojos analizan con atención tus historias y observan lo que tus ojos creyeron ver. Comidas, bebidas, dulce, salado, el agua del mar… Mi boca siente esos placeres que solo tú pudiste probar. Palabras, idiomas, chistes, cuentos… Mis oídos escuchan las cosas que decidiste usurpar de personas inocentes. Liso, suave, duro, rasposo… Mi piel experimenta las caricias que hacías a lo desconocido sin mí.
 
 
 
Somos arcilla
0 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

Las personas somos como somos por algo. No significa que por olvidarte de alguien cambiarás. Significa que has dado un paso adelante, pero sin dejar nada atrás. Cada persona nos da forma. Somos como arcilla, algunos nos forman más y otros menos, pero siempre dejan su huella. Y aunque una persona no esté no significa que no te haya dejado marcada. Esas personas son las que más huellas te dejan y no las vas a olvidar nunca. Siempre tendrás un trozo de corazón para ellas.
 
 
 
Mamá
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Maite Muñoz Rial
 

Camino por los pasillos blancos del tablero, si miro al frente me encuentro con ese chico que mide 2.02 pero es que si miro hacia atrás tengo al funcionario medio que necesita un aumento de sueldo, yo corro por todo el pasillo hasta que me paro enfrente de la C7, respiro, me pongo bien y llamo a la puerta. Me abre la doctora y me dice: “lo siento, jaque mate” definitivamente, me había quedado huérfano
 
 
 
Medianoche
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Elena Coronilla Jiménez
 

Eran las once y media de la noche. No había estrellas y la luna tenía un triste brillo apagado. De repente, un ruido retumbó por la desolada noche. Se escucharon pasos rápidos pero seguros de alguien que ya conocía el lugar.
-Si lo hubiera sabido no hubiese venido- Pensó el asesino después de entrar en el cuarto de baño de aquella mujer.
 
 
 
Dedos
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Elena Coronilla Jiménez
 

Él le agarró el dedo meñique, -Manuel miraba a la Luna.- Luego el anular, -Ana buceaba buscando peces,-después el corazón y el índice- Carlos tocaba el piano e Íñigo le escuchaba componer. Y finalmente el pulgar- Y Pablo estudiaba las estrellas. -El carnicero limpió el cuchillo con el paño. –Bien, ahora toca la otra mano.
 
 
 
Tristeza.
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Maite Muñoz Rial
 

Me molesta que aparezcas de repente con tus excusas, te crees con mucho derecho a entrar, mover todo de sitio, pegar cinco gritos y sentarte en la cama a quedarte a vivir conmigo, como si nada hubiese pasado, ¿te crees que es fácil convivir contigo? Ojalá pudieses verte al espejo. Admito que, eres malditamente esencial en mi vida, pero tuve una sobredosis de ti y acabé en el hospital. Contigo aprendí que eso de que el humano no tropieza dos veces con la misma piedra es mentira, yo tuve demasiado de ti cuatro veces, siempre fuimos de dar el cante.
 
 
 
La vecina del bajo
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Elena Coronilla Jiménez
 

-Si tanto quieres a la vecina, ¡vete con ella!
-Eso pensaba hacer.
Y se tiró por la ventana desde un sexto piso.
 
 
 
Celoso
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Elena Coronilla Jiménez
 

-Lo quieres más a él, ¿verdad? Lo veo en tus ojos cada vez que lo miras. Además, sé que te vas con él cuando me dices que estás ocupada estudiando. Pero, ¿sabes qué? Yo también sé jugar sucio.
Cuelga la llamada con una pasmosa calma. Ha hecho esto tantas veces. Todos los que se la acercaban a hablar acababan igual, aunque éste había llegado demasiado lejos. Por suerte llegó a tiempo. Ellos no lo entienden, ella es solo suya y de nadie más. Le sonrió al chico que tenía en frente. Si se divertía con ella, con él también podría.
 
 
 
Carta de un extraterrestre
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Elena Coronilla Jiménez
 

El humano es un ser excepcional y un tanto irónico. Tiene un don especial para hacer lo contrario a lo esperado. ¿Por qué? Porque no empieza a vivir la vida hasta que se encuentra al borde de la muerte.
 
 
 
Abuelo
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Elena Coronilla Jiménez
 

Hace tiempo que te fuiste. Dentro de un mes se cumplirá 3 años de tu muerte y sigue doliendo como el primer día. La abuela cada vez está más enferma, sé que te echa de menos, por eso no está luchando. Tú también quieres que vaya contigo, ¿verdad? Por eso la estás llamando. Me gustaría decir que quiero que vuelva a tu lado para ser felices como antaño, pero no puedo. ¿Podrías esperar un poco más, por favor? Aún no he podido disfrutar mucho tiempo con ella. Déjame acaparar su atención un rato más, tú tuviste toda una vida.
 
 
 
Espejito, espejito mágico
0 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

¿Por qué mentías cuando venías y me decías que te querías, que hoy te veías guapa, que hoy nada te iba a detener? ¿Por qué mentías? Si las marcas en tus brazos decían lo contrario. ¿Por qué mentías? Si decidiste cruzar esa puerta tan guapa vestida de blanco y abandonarme para siempre.
Att: El espejo de tu habitación.
 
 
 
Declaración de amor
0 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

-Eres mi sol.
-¿Por qué?
-Porque tus rayos de sol alumbran todos mis días. También eres mi mar.
-¿Por qué?
-Porque tus perlas brillan aunque solo haya oscuridad alrededor. Y eres mi corazón.
-¿Por qué?
-Porque si dejaras de latir alguna vez, yo me muero.
 
 
 
Querido diario
1 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

27/12/2006
Querido diario:
Hoy no me encuentro muy bien, estoy cansada y no tengo ganas de escribir. Espero que esto acabe pronto.
06/03/2007
Querido diario:
Hoy he comenzado un nuevo tratamiento. Creo que éste es el bueno. ¡Al fin podré curarme!
14/05/2007
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Sonríe para mí
1 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

Cuando me sonríes, las noches se vuelven mañanas, la lluvia se transforma en vapor y el odio da un paso hacia el amor.
 
 
 
La sombra del olvido
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Jaime Mejías Vivancos
 

Miguel se despertó en medio de la penumbra de su habitación. Sintió al momento cómo la intensidad de su respiración aumentaba, libre. Gotas de sudor se deslizaban sobre su espinazo.
Súbitamente, comprendió lo que sucedía. No era la primera vez.

—Una pesadilla. Como siempre —farfulló.

Había soñado con Luz. Ya no se obligaba a evitarlo. Sólo quería volver a aquel placer onírico. Conciliando el sueño, Miguel tuvo una visión. Era Luz, su esposa.

—Miguel, ¿ya no me recuerdas? Hoy será la última noche. Te echaré de menos.

La figura comenzó a desvanecerse. Miguel sintió una angustia indescriptible.

Era el fin.
 
 
 
Hipócrita; quien se esconde tras la máscara
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Jaime Mejías Vivancos
 

Un éter glacial cubría las calles. Aksel caminaba abstraído por Vienna, de Billy Joel. Súbitamente, un disparo interrumpió la suave melodía de piano, acelerando el pulso del muchacho.

Al girarse, descubrió, horrorizado, el cuerpo de una dama que yacía sobre el asfalto junto a un hombre enmascarado.

El asesino se quitó la máscara, y el joven contempló su propio rostro, bañado en cólera, clavando en él, con demencia, sus ojos escarlata.

—Soy la personificación de tus peores miedos, Aksel—dijo el asesino, aproximándose.

Repentinamente, despertó en su cuarto, y comprendió que aquel suceso no había sido una pesadilla más…
 
 
 
Otoño, 1939
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Jaime Mejías Vivancos
 

—Marina... —exclamó el moribundo con un hilo de voz.

—¡Voy!

—Quiero decirte algo.

—¿Sí?

—Hija mía, soy capaz de sentirlo.

—Padre…

—Déjame hablar.

Marina enmudeció de golpe.

—Marina, pronto marcharé de este mundo. Puedo sentirlo. Antes de que suceda, quiero asegurarme de algo. Jamás dejes que manchen mis obras de sangre. Las querrán, estoy seguro. Pero hija, por mi memoria y mi poesía, debes evitar que se apropien de aquello a lo que he consagrado toda mi vida.

—¿Cómo?

—Quémalas, Marina. Vivirán en la memoria de quienes las amaron.

La joven asintió, y el hombre exhaló, aliviado, su último suspiro.
 
 
 
Por ti, por ellas; justicia.
0 votos
 
Jaime Mejías Vivancos
 

Aquella noche, el frío silbaba entre los callejones. Kurt se había encerrado en el dormitorio. Su esposa yacía inconsciente tras una paliza brutal. Lucy, su hijastra, había escapado de la casa, sola frente al monstruo. Kurt lloraba desconsolado, sabiendo que el hombre en que se había convertido era un demonio.
Su llanto cesó por un grito que provenía del recibidor, dando paso a un silencio sepulcral. Era Katherine. Bajó las escaleras hasta situarse en el recibidor. No permanecía allí.
Sintió latir una risa. Giró la cabeza para descubrir a Lucy armada.
En cada puñalada, el alma de una mujer abusada.
 
 
 
La última noche
0 votos
 
Irene Gutiérrez Galindo
 

Las estrellas inundaban el cielo, la hierba se enredaba en su hermoso pelo y el bonito color del paisaje se reflejaba en sus ojos. Los grillos tocaban su preciosa melodía y los búhos observaban la peculiar escena desde las ramas de los árboles. Acababa de ser asesinada.
 
 
 
A ti te ocurre algo.
0 votos
 
Maite Muñoz Rial
 

Te di y te di como si no hubiese un mañana. Sangrabas. Sabía que estabas llorando y gritando pero ni te veía ni te oía. Lo pasamos bien juntos, pero hoy toca madurar. Te llevo clavadito en el alma pero que sepas que- se acercó al espejo y susurró- te odio.
 
 
 
Non metuit mortem qui scit contemnere vitam.
0 votos
 
Maite Muñoz Rial
 

Tenían problemas conyugales, él era un empresario de sentimientos y ella la chica de las poesías. Él empezó a acudir a otras mujeres, pagaba por sexo, aunque ellas no quisiesen, un día mientras desnudaba a otra mujer obligada a estar allí, abrió los ojos y vio a su mujer, esa noche hubo un asesinato. El empresario había cerrado todos sus tratos y todas las mujeres por las que había pasado se quedaron sin conocer lo que era el amor.
Eso fue lo que quedó una nota y un cadáver; “nos echo de menos”
 
 
 
Máscaras de felicidad
0 votos
 
Irene Gutiérrez Galindo
 

Tantas palabras que al alma dolían y tantas personas que al dolor sonreían. Corazones lloraban en silencio y nadie veía el sufrimiento. Locos pensamientos se adueñaban de grandes corazones que se agrietaban.
 
 
 
Guerra violeta
28 votos
 
Lucía Maita-González Escudero
 

Es la hora, debe prepararse para la batalla. Se pone su uniforme morado y carga su arma (estuvo toda la noche pintando esa pancarta, aún tiene ojeras). Se oyen ya tambores de guerra y pitadas con ritmo, su ejército se prepara para luchar y la están esperando. Baja corriendo las escaleras, dispuesta como jamás se ha visto a un soldado enviado al frente, y sale a la calle con un grito de guerra: “Hermanas, hoy nos van a escuchar”.
 
 
 
Edad de pasión
6 votos
 
Lucía Maita-González Escudero
 

“Los jóvenes no tenéis ni idea de la vida”. ¿Cuántas veces habré escuchado esa frase?

Querido adulto, quizás piense que nosotros solo conocemos las hormonas y la televisión pero permítame mostrarle una generación imparable;
Tenemos sueños de todo tipo, cada uno con su correspondiente soñador. También hay talento y esfuerzo en caso de que sea un amante del trabajo duro, le aseguro que tenemos las mentes más brillantes del mañana... Y no podemos olvidar la pasión. Definitivamente tenemos pasión en cada movimiento y, sobre todo, tenemos ganas de vivir.

Querido adulto, somos más de lo que aparentamos.
 
 
 
Pajarito
3 votos
 
Lucía Maita-González Escudero
 

Empezó a correr hacia el otro extremo de la plaza, sentía el césped frío bajo los pies y el viento alborotándole el pelo. Extendió los brazos y poco a poco notó su cuerpo levantarse del suelo. La gente miraba boquiabierta a Pia desde abajo, todos pensaban que la niña mentía cuando decía que sabía volar... Pero ahí estaba, danzando con el viento y haciendo zig zag entre las farolas y los árboles del parque. Parecía una pequeña golondrina volando hacia la primavera
 
 
 
Ella
3 votos
 
Marta Sabiote Martínez
 

Ella vivía sin saber para qué. Siempre ausente y sin entender por qué. Ella se dejaba llevar sin saber para qué. Un día abrió los ojos y lo comprendió todo en un instante: había estado perdida. Y, de repente, se encontró. Ella sola se salvó.
 
 
 
Latidos por palabras
0 votos
 
Irene Gutiérrez Galindo
 

-Cierra los ojos -me dijo- y lo podrás ver. Tápate los oídos y lo podrás oír. Háblale en silencio y os entenderéis. Y ten cuidado no vayas a romper nada.
Hizo una pequeña pausa.
-Solo así lograrás hablar con tu corazón.
 
 
 
Vuelve
4 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

Rechazaste mi oferta de quedarte a mi lado hace tres años y desde entonces no te veo. Un año necesité para llorarte, otro para odiarte y otro para olvidarte, para que vengas tú y en un día desaparezca lo que me costó tanto construir. ¿Quién te crees que eres? Vienes con tu vocabulario soez carente de sentimientos y piensas que con palabras bonitas vas a conquistarme otra vez. Y lo peor de todo es que funciona, demonios. Como me gustaría borrarte esa sonrisa tan socarrona a besos, para que sientas el dolor que causa una herida mal cerrada.
 
 
 
Palabras
6 votos
 
Elena Coronilla Jiménez
 

Ella se encontraba frente al váter vomitando palabras. Gorda, fea, cerdo, ballena. Cada arcada, una lágrima en público, y cada vómito, un insulto. La boca siempre cerrada ya que callada estaba más guapa y la ropa ancha porque todas esas curvas le recordaban lo imperfecta que era. Un corte por cada vez que se sintió insignificante y una hora sin dormir por cada mirada de odio recibida. Y cada día al despertar, un trocito de alma se pudre en el fondo de su corazón, hasta llegar al límite y desmoronarse hacia un abismo sin final feliz.
 
 
 
X
197 votos
 
Marta Sabiote Martínez
 

Acelerado, buscó con desesperación el final.
Galopó hasta impredecibles jaurías.
Koalas, leones, mapaches,nutrias, ñúes.
Oscureció pero quiso resistir, solo tenía una vida.
¡Wau! X ya zarpó.
 
 
 
Tú, propio cuadro.
1 votos
 
Maite Muñoz Rial
 

Eres muy amarilla y tus poemas muy morados.
Conmigo te tornabas roja y siempre mentías diciendo que era blanco.
El problema no es que yo sea sinestésico sino que tú eres la paleta entera y me entra la pena, penita, pena cuando pienso que me quedan primarios por descubrir.

Te vi morada ese 8M y verde cuando me dijiste todo lo que querías hacer, te he visto amarilla cuando intentabas ser invisible.
Roja en ese banco y naranja en el primer beso.
Hazme la gama entera pero no me gustaría leerte más en negro.
 
 
 
Mis ojos
2 votos
 
Jorge Aleo Pintado
 

De vez en cuando, cierro los ojos para liberarme de estas penumbrosas bridas que encierran mi alma, porque si los abriera, solo vería cosas a las que no deseo mirar. Sea realidad o ficción, tan indiferenciado me resulta como dos copos de nieve vistos desde la distancia. Quiero vivir fuera de este sentimiento, no quiero sentirme atrapado por mi enfermedad mental, pues yo soy libre en mi mente, y esta jamás se corromperá. Cada día me abruma más la dificultad, pero es ese afán lo que me hace seguir adelante… lo que me hace cerrar los ojos de nuevo.
 
 
 
Infancias de amapola y de jazmín
0 votos
 
Jorge Aleo Pintado
 

Pequeñas flores ostentadas en una lejana azotea, a un lado Amapola y al otro Jazmín, ¿no son desdichadas pues, por no poder tocarse la una a la otra? No conformes con lo que tienen, intentan llegar la una a la otra. Distante es el destino, y estas se obstinan del festín. De estas miedosas flores, la muerte no cobrará sus vidas. Arriesgadas vuelven a su parterre sin haber disfrutado juntas. Sus amigas autóctonas las recibirán de nuevo, sin haber siquiera escuchado sobre el encuentro entre Amapola y Jazmín.
 
 
 
Caballero de brillante armadura
0 votos
 
Jorge Aleo Pintado
 

La mirada de un caballero se enfrenta a la del otro, lanza en ristre, caballo fiero, tensión en el ambiente y puro miedo. Con la mirada arrepentida, ensarta el uno al otro, es increíble como su alma, no le obliga a echarse atrás ¿Son estos caballeros los que luchan por la justicia? Los que matan otros hombres sin posibilidad de pensar. Inspira, toma aire, y de nuevo ensarta a su ahora indefenso rival. Matar sin piedad, ¿está eso dentro del código moral? Nuestro caballero se retira de nuevo, y se siente desdichado por recibir elogios con su nueva profesión. Asesino.
 
 
 
Imposible
0 votos
 
Jorge Aleo Pintado
 

Noto en mi interior, una calcinante llama que me reconcome poco a poco. Sé que a estas alturas, la historia de un amor incomprendido no es nada novedoso, pero estos sentimientos son algo nuevo para mí. Siento un sufrimiento indescriptible cuando veo a ese chico, a la vez tan cerca y tan lejos de mí. Una sonrisa falsa… nunca me dolió tanto. No puedo estar a tu lado, eso ya lo sé, cada vez me hago más a la idea, así que tan solo dejaré que esa llama se siga avivando y con suerte mis lágrimas la apagaran pronto.
 
 
 
Cuarenta y nueve
0 votos
 
Jorge Aleo Pintado
 

"Te escribo esta carta con la intención de acabar con mis propios remordimientos, si recibes esto es porque aún no he sido capaz de olvidarme de ti, te echo de menos. Me has enseñado mucho y sigo esperándote día tras día en nuestro lugar especial, pero nunca apareces, quizá mañana puedas venir, me haría mucha ilusión..."

-Entonces me levanté de mi escritorio y caminé hasta el salón, observando una imagen del día de mi boda coloqué la carta junto a una preciosa urna, y retiré la carta que había escrito ayer.-
-Los folios se acumulan lentamente… ¿debería preocuparme por eso?
 
 
 
El arte de morir (Ars Moriae)
29 votos
 
Candela Alcaraz Barahona
 

Pupilas dilatadas en las que se refleja mi alma joven, le dije mientras moría.
 
 
 
Hipatia
9 votos
 
Candela Alcaraz Barahona
 

Somos la función infinita que corta los ejes de la vida.
 
 
 
Miradas
0 votos
 
Alicia Rivera Romero
 

Él fue a donde estaba ella, casi sin tiempo le dio un beso en la mejilla mientras le cogía las manos y le dedicó unas palabras, sus últimas palabras...
"acuérdate del tacto de mis manos, de mis besos y caricias, de mi manera de andar, de mi esencia, de todos nuestros recuerdos."
y se fue.
Pero lo que él no sabe, es que ella siguió esperandole, y lo que recordaba con más claridad fue aquello que jamás le pidió que recordara, sus ojos melancólicos con los que se despidió.
 
 
 
Parecía amor
2 votos
 
Maite Muñoz Rial
 

El amor no es excusa, cada vez que te acercas tiemblo.
No siento las piernas y tu olor se empieza a impregnar.
Sé que estoy apunto de llorar cuando oigo cómo se baja la cremallera de tu pantalón. Oigo cómo caen al suelo y no lo veo porque me ensordecedor el miedo de mirar y confirmar que estás apunto de violarme y yo sin poder moverme. Noto tu aliento seco en la boca y ahí está. Una más.
 
 
 
¿Caminar es vivir?
1 votos
 
Ainara Marín Linares
 

Estaba caminando. Caminando sí. Caminando... o viviendo, quién sabe, cuando caminamos vivimos o ¿Acaso caminar no es vivir? Si no podemos caminar muertos ¿Por qué a veces nos sentimos justo así? ¿Como si sólo camináramos y... no estuviéramos viviendo?
 
 
 
Pasado
1 votos
 
Alicia Rivera Romero
 

Sin él no somos nada.
Jamás podrás deshacerte de él es algo que todos tenemos y nos marca para siempre, un compañero que desde que nacemos esta acompañandonos, no puedes vivir sin tu memoria, sin tu pasado.
 
 
 
Mi propio eje
0 votos
 
Ainara Marín Linares
 

Eras tú, el eje y también el dueño de mi pequeño mundo. Pero entonces me harté de girar en torno a ti y decidí hacerlo en torno a mi. Pues yo soy la dueña de mi mundo, de mi misma y lo más importante, de mi propio eje.
 
 
 
Sonrisas en gris opaco
0 votos
 
Ainara Marín Linares
 

Queridos pensamientos, oscuros y negros, disfrazados de un gris opaco y anulado, que disimula así su apagado color, cambiar el disfraz, pues ya no cuela, todos sabemos que lo que esconde ese tímido color, es el dolor que habita en lo más profundo del alma y la sonrisa opaca como el color, sólo complementa a ese cristalino dolor.
 
 
 
Escudos y tanques
0 votos
 
Ainara Marín Linares
 

Los escudos en forma de lágrimas y los tanques llenos de dolor, son nacidos de nuestro gran mundo interior, el que de vez en cuando es derrumbado por sentimientos enfadados y emociones rotas en pedazos con gran desesperación.
 
 
 
¿Qué nos pasó, amor?
0 votos
 
Ainara Marín Linares
 

Era así. Lenta, perezosa. Nuestro amor agonizaba delante de nosotros y ninguno hizo por intentar salvarlo ¿Que nos pasó, amor? ¿Tan ciegos estuvimos que no lo vimos? Un aliento de brisa y una suave caricia bastaba para reanimar lo qué en su día fue el nacimiento más precioso que podía presenciar el mundo. Lo que era una lenta tortura, nos sabía a una agría anestesia, pues no hicimos nada. Supongo que sí, qué estuvimos demasiado ciegos, qué no supimos ver como nuestro amor, agonizaba y moría.
 
 
 
El hielo que quema
0 votos
 
Ainara Marín Linares
 

Y es justo como el hielo, tan placentero que incluso duele, tan frío que incluso quema.
 
 
 
ARENA, BRISA, OLAS Y MAR
0 votos
 
Ainara Marín Linares
 

El hormigueo que sentía en sus dedos, era el de la fina arena cuando decidió colarse entre ellos, mientras, la brisa acunaba su cara y acariciaba su pelo, las olas tocaban para sus oídos y la mar recorría todo su cuerpo.
 
 
 
Tabú
5 votos
 
Alicia Rivera Romero
 

-"Dice la leyenda que si dices censura mueres"
-"¿Por qué tengo que morir al decir censura?"
Y su curiosidad lo mató
 
 
 
Las batallas
0 votos
 
Alicia Rivera Romero
 

-¿Y cual crees que fue la mejor batalla en toda la historia?
-En la que nadie tuvo que morir.
 
 
 
La verdadera historia
0 votos
 
Alicia Rivera Romero
 

-"¿Cual es la historia más sangrienta que te han contado?"
-"La de nuestro mundo."
 
 
 
Revolución
0 votos
 
Alicia Rivera Romero
 

Ella, tan callada, tan tranquila, tan sumisa y nadie le pudo parar los pies.
 
 
 
Rosa
2 votos
 
Alicia Rivera Romero
 

Un día fui a escribir la primera letra de uno de mis textos personales y me acordé de ti, gracias por hacerme florecer, gracias a mi rosa.
 
 
 
Cruel
8 votos
 
María Ros Martínez
 

Me sentía tranquilo. Era un lugar agradable. Algunos temen la soledad, yo la necesitaba. Pero no estaba solo. Estaba lejos. Quizás no tanto. Suficientemente cerca. Tenía una apariencia misteriosa. Inquietante. Me resultaba familiar. Lo conocía más de lo que pensaba. Una persona cruel, ignorante, egoísta, discreta, astuta. Una persona que no siente remordimiento. Un disparo. Una bala. Una vida. La mía. Esta es la soledad que necesitaba. Deberían entenderme. Quizás ni yo me entiendo. Vida acabada. Suicidio. Muerte.
 
 
 
Voyage dans la lune
0 votos
 
Fidel Asensio García Vázquez
 

-¡Houston, misión cumplida! La luna ya no mira.
 
 
 
Jaula de escritor
4 votos
 
Lucía Maita González-Escudero
 

Una letra tras otra, palabra por palabra, no hay pausa. La idea te invade por completo, te encierra como una jaula, te rodea como un abrigo de plumas en el frio del invierno, y no te permite dejar de escribir. Te olvidas del tiempo, eres uno con la tinta y las musas te susurran al oido "sigue escribiendo". Pasas días dándole vueltas. Borrando. Escribiendo. Tachando. Escribiendo otra vez... Hasta que consigues escribir un punto y final, y sientes como el peso de la idea despliega las alas y, con un beso liviano, desaparece absorvida por la tinta de tus palabras.
 
 
 
McDonalds abre más de 500 restaurantes en España.
1 votos
 
Fidel Asensio García Vázquez
 

-Estoy pagando./15:00
-Dónde estás?/15:00
En la puerta./15:01-
-Perfecto!:)/15:01
-Me estás vacilando?/15:05
Mierda!Putas franquicias!/15:06-
 
 
 
Aventuras del corazón
97 votos
 
Lucía Maita González-Escudero
 

Caminé siguiendo los surcos del azar sin saber que me deparaba el camino. Deambulé por senderos tan ocultos como un libro olvidado al fondo de una biblioteca. Soñé historias, descubrí mundos, aprendí canciones y abracé corazones. Fui engañado vilmente por los encantos de una hermosa lamia y tuve que reconstruir con cuidado los pedacitos que quedaron de mi. Luché con pasión por lo que creía justo y, por mucho que toqué fondo, jamás me rendí. Y al final cuando encontré paz, pude sonreir, convencido de que mi futuro empezaba aqui.
 
 
 
Monstruo
148 votos
 
Nayara Solano Jiménez
 

Simplemente lo vi por un par de segundos y sólo eso bastó para que su horrenda figura dotada de una mirada sin vida, sin alma, quedara impregnada en mi retina por el resto de mis pesadillas. Sin embargo, una noche al abrir los ojos, él estaba ahí.
 
Concurso de Microrrelatos Mandarache © 2019
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