
| Decumano - Plaza de los Tres Reyes |
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En la Plaza de los Tres Reyes, se pueden visitar los restos de una de las principales calles de la ciudad romana, descubiertos durante unas excavaciones en 1968. Se trata de un tramo de calzada de la antigua Carthagonova, que discurre en dirección este-oeste, uniendo la zona portuaria con el foro (plaza más importante de la ciudad), lo que la convierte en una de las arterias principales de la urbe romana, que sus habitantes llamaban “Decumano Maximo”. El Centro de Interpretación del Decumano rememora la vida en la calle de una ciudad romana: el bullicio de sus tiendas bajo el pórtico, el trasiego durante el día en las termas, el ir y venir de la gente entre el puerto y el foro… También es posible descubrir la estructura de las termas, sus diferentes salas y cómo las usaban los antiguos habitantes de Carthagonova; y reconstruir los edificios que franqueaban el decumano y su entorno circundante.
Bajo la calzada hay un alcantarillado central, que recogía los canales de desagüe de las construcciones vecinas. Junto a la calle, en una de sus aceras, se puede contemplar parte de un porticado, que corresponde a una zona comercial y serviría para el tránsito peatonal. Asimismo, se han hallado restos de otros dos establecimientos comerciales llamados “tabernae”.
En la otra acera, se descubren indicios de lo que fue un edificio público, concretamente unas termas, que se extienden por los subterráneos de calles circundantes. De este edificio se han conservado restos de las siguientes estancias: el “caldarium”, pequeña estancia semicircular en la que se hallaba una piscina de agua caliente; el “praefurnium”, horno del que procedía el aire caliente para el caldarium; una habitación pavimentada en mármol rosa, tres “hipocaustum” o accesos y el “frigidarium” o piscina de agua fría. La Calzada La construcción de la calzada se puede fechar en el siglo I d. C, sin embargo, buena parte del enlosado, junto con los restos de las termas y porticado, debemos situarlos en torno a los siglos IV-V d. C, como fruto de una renovación tardía.
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