Concurso de Microrrelatos Premio Mandarache
Ganadores Años Anteriores

 

Edición 2007

“TE BEBERÉ”

  • Te beberé, dijo alguien.
  • Pues te mataré, dijo el veneno.
Richard Howard Bent-Marshall.
IES Salinas del Mar Menor

Edición 2008

En el gran salón, se hallan por parejas los danzantes invitados; el político con ropas de mentiroso bailando con la verdad, el comerciante con disfraz de engaño junto a la igualdad, por allí va el cura de pagano, que se acerca a la realidad, y aquí, estoy yo sentado, vestido de patata y sin bailar.
Cristóbal Bautista Hernández.
IES Salinas del Mar Menor

Edición 2009

“SIETE VIDAS”
Pensé en todas mis vidas, y me compadecí de los gatos, que sólo tienen siete…
Esther Sixto Valera.
Libre inscripción

Edición 2010

El asesino me observa desde una ventana próxima. Me giro en todas direcciones sin saber muy bien a dónde mirar. “Vamos, ¿a qué esperas?”, le grito. De repente, el peso de la culpa y el miedo caen sobre mí. Veo una pistola en el suelo a mis pies, la cojo y me la acerco a la sien. Todo da vueltas y no sé qué hacer. Oigo un disparo. ¿He sido yo o ha sido él?
Rosalía García García (R. Salander).
IES Los Molinos

Edición 2011

Ella no temía el final, no temía la luz del final del túnel. Le aterrorizaba la claridad de la vida, los colores, las formas, los olores, la gente feliz...
La muerte teme la vida pero, ¿en qué momento murió?.
Alejandra Ruiz Martínez.
IES Isaac Peral

Edición 2012

Una cabra en llamas vomita las hormigas que no ha podido digerir bien. En la cuneta, juncos ardiendo danzan con el viento en un tango de pasión y fuego. Todo se quema en las puestas de sol, es normal. La naturaleza necesita hacer borrón y cuenta nueva antes de abandonarse a los placeres de la noche.
Hugo Cano Fernández.
IES Jiménez de la Espada

Edición 2013

“PANDORA” Apoyado en la pared la veo acercarse a mí. Su corta falda deja ver sus finas piernas,bronceadas por el sol. Su cabello alborotado se mueve a cada paso que da, y su mirada risueña esconde probablemente mucho más de lo que deja ver. Veo sus dientes amarillos cuando abre la boca para pedirme un cigarrillo. Le digo que no fumo, suelta una risita y se va. Probablemente no tenga más de doce años. Antes de perderse entre las arterias de esta ciudad, se vuelve, se relame los labios y me guiña un ojo. Aparto la mirada. Pablo Serrano Torres. IES Jiménez de la Espada

Edición 2014

“INVENCIÓN” Aquellos que asistimos al funeral del pobre tío Ramiro, el inventor del 'espejo que sólo reflejaba sombras', vimos al pueblo enfrentado entre aquellos que opinaban que se trataba de un chiflado y los que pensaban que era un genio adelantado a su tiempo.
Pero cuando apareció misteriosamente un forastero, vestido elegantemente, como venido de otra época, se hizo el silencio. Quién sino la sombra, el reflejo vacío de la ilusión, disfrazada estilosamente, había llegado al pueblo. Desde entonces perpetuó el espejo como revelador de las más controvertidas mentiras.
Reyes Cano Mármol.
IES Jiménez de la Espada

Edición 2015

“SEGUNDO ACTO” Aplaudieron, eufóricos. Cortaron los hilos de los títeres y comenzó, de una vez por todas, la función.
Ángela González Galindo.
IES Isaac Peral

Edición 2016

“MIS CAPRICHOS NECESARIOS” Me gustaría que existiera un lugar donde los relojes marcaran horas distintas a la vez, donde pudieras ir a comer a las cinco de la tarde o a cenar a las tres de la madrugada; donde las calles, nocturnas, fueran capaces de protegerme ante un inminente oscuro amanecer, mientras bailo algún tipo de danza inventada; donde los sentimientos no fueran más que anécdotas, y tú, no más que un bendito recuerdo en el que, durmiéndome del mundo, poderme sumergir.
Lucía Francoso Fernández.
IES Isaac Peral

Edición 2017

“CARCAJADAS” Antes, disparaba carcajadas para ahuyentar fantasmas, disimulaba mis demonios y ponía gafas de sol a las lágrimas. Pasaron los años y a fuerza de treguas, ganancias y pérdidas, el disfraz se convirtió en mi vestido preferido. Dejé de usar mi risa como escudo y empecé a usarla como abanico, para llenar de aire fresco no solo mi alrededor sino también mi propio rostro lleno de cicatrices que perdonar. Ahora, en vez de llorar por costumbre lo hago por higiene, en vez de reír por precaución lo hago por incontinencia. Estas carcajadas no son mis balas: estas carcajadas son mi respiración.
Mireya Gómez Encinas.
Libre inscripción

Edición 2018

“MUERTE” El rey se levantó, miró por vez última el cadáver de su esposa y huyó hacia la torre. Se dio cuenta de que apenas podría caminar con sus tullidas piernas, y comprendió que necesitaría su caballo. No obstante, ¿cómo llegar? Era un suicidio. Lo alcanzarían antes. Tropezó, trató de esconderse, caminó con torpeza y finalmente, en su último suspiro, pudo oír perfectamente: «Jaque mate».
Blanca González Martínez
IES Jiménez de la Espada


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